Ciertos antidepresivos no empeoran la motricidad en EP

Actriz Helen Mirren confiesa que padece Parkinson

 

 

PSIQUIATRÍA
Portada >

 

Universidad de Rochester en Nueva York

ANALIZAN LA PAROXETINA Y LA VENLAFAXINA
Ciertos antidepresivos no empeoran la motricidad en EP
Un trabajo de investigación, que se publica hoy en la edición digital de Neurology y ha sido llevado a cabo por científicos del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, ha mostrado que la paroxetina, antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, y venlafaxina de liberación extendida, inhibidor de recaptación de la norepinefrina y de la serotonina, no empeoran los problemas motores en enfermos de Parkinson con depresión.
Redacción   |  12/04/2012 00:00
Casi la mitad de los pacientes con Parkinson sufren depresión. Determinados antidepresivos parecen reducir la enfermedad psiquiátrica en las personas con Parkinson sin empeorar los problemas motores, según un estudio que se publica hoy en la edición electrónica de Neurology.
“Estos resultados son emocionantes, ya que la depresión en esta patología neurológica es común pero no estamos seguros de cuál es la mejor manera de tratarla. Los antidepresivos clásicos son eficaces pero tienen muchos efectos secundarios. Por el contrario, otros antidepresivos presentan men0s efectos adversos aunque no sabíamos si serían eficaces en los pacientes con Parkinson”, ha afirmado la autora de la investigación, Irene H. Richard, del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York, y miembro de la Academia Americana de Neurología.
Los fármacos analizados por los investigadores del trabajo publicado en Neurology fueron paroxetina, antidepresivo de la clase de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), y venlafaxina de liberación extendida, que pertenece a la clase de los inhibidores de recaptación de la norepinefrina y de la serotonina.





Escala de Hamilton
El ensayo clínico, de tres meses de duración, implicó a 115 personas con Parkinson en varios estadios de la enfermedad y que cumplían el criterio para depresión. Alrededor de un tercio de los participantes recibieron paroxetina, otro tercio venlafaxina y el tercio restante placebo.

Universidad de Rochester en Nueva York

De media, los del grupo de paroxetina tuvieron una mejora de 13 puntos en la escala Hamilton de depresión y los del grupo de venlafaxina experimentaron una mejora de 11 puntos en la citada escala, en comparación con los 6,8 puntos de mejora con el placebo.

Anuncios

Exclusión social y salud mental requieren un abordaje conjunto

 

ÁREA CIENTÍFICA
PSIQUIATRÍA

COBERTURA DE NECESIDADES SOCIALES Y PSICOLÓGICA

 

Exclusión social y salud mental requieren un abordaje conjunto

La importante asociación entre exclusión social y enfermendad mental hace esencial un abordaje integral basado en la coordinación y complementariedad de los recursos, según los resultados de la tesis de Abel Baquero, que se han materializado en Castellón.
Enrique Mezquita. Valencia   |  04/04/2012 00:00
Cada vez existen mayores evidencias de la importante asociación entre exclusión social y enfermedad mental, y se confirma que el abordaje más adecuado es la integración y complementariedad de los recursos. Un buen ejemplo lo representa la labor global que realiza la Fundación Padre Ricardo de Castellón en patología dual, con la colaboración del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón y con el enfoque surgido a raíz de la tesis e investigaciones del psicólogo Abel Baquero.
Según ha explicado Baquero a DM, “mi tesis comenzó a gestarse en 2002 por un trabajo de investigación en personas con problemas de exclusión social en países subdesarrollados. Decidí analizar la situación psicológica y sociofuncional de personas en exclusión social integral en España, comparándolas con pacientes con patología dual y con población normalizada”.

El objetivo principal de la tesis fue evaluar la relación entre patrones patológicos de personalidad, la autoestima, los niveles de depresión y los factores de índole social en 226 sujetos -distribuidos en un grupo clínico de 169 sujetos, un grupo control de 28 y un tercero de 39 en situación de desajuste social sin consumo de sustancias-. Según Baquero, “los resultados a grosso modo revelaron la grave situación psicológica de las personas excluidas socialmente, además de la relación que tienen los factores de apoyo y cuidado social en la evolución del problema”.

El desarraigo social conlleva la pérdida de apoyos y contacto con la realidad, a la vez que potencia la vulnerabilidad psicopatológica. “Estas situaciones se pueden configurar en trastornos como el consumo de tóxicos o problemas psicóticos, y éstos, a su vez, pueden desencadenar un progresivo deterioro social. Por ejemplo, las personas excluidas no tienen acceso a tratamientos ni recursos para costeárselos, por lo que su situación se agrava día a día, configurando un cuadro clínico y social de mayor gravedad”.





Conclusiones
Las conclusiones permitieron diseñar el enfoque e intervención requeridos y ayudaron a plantearse estrategias adecuadas con pacientes con patología dual. “Es evidente que la base de una adecuada atención profesional, en este caso sociosanitaria, es conocer las necesidades que presentan los pacientes y adecuar la intervención para ayudarles progresivamente a que superen su problema social y sanitario”. Los resultados brindaron directrices sobre la coordinación entre profesionales psiquiatras, psicólogos, personal sanitario y trabajadores sociales.

La investigación ha tenido una plasmación real y palpable. “Desde 2009 desempeñábamos un asesoramiento y acompañamiento a personas con patología dual grave y exclusión social extrema. En 2011 la actuación se concretó en una intervención directa con los recursos de la Fundación Padre Ricardo, lo que permitió crear una minirresidencia para 12 personas con patología dual grave, que carecen de recursos”. La intervención desde un enfoque sociosanitario consiste en una atención global “que abarca la cobertura de necesidades básicas y la asistencia sociosanitaria -alimentación, higiene…- y servicios sanitarios -farmacoterapia, asistencia psicológica, etc.-, para obtener la adquisición progresiva de funcionalidad y autonomía junto a la favorable evolución de la patología dual”. Es básico completar y fomentar el abordaje con la investigación “para detectar nuevas necesidades”.

La labor se supervisa desde el Programa de Patología Dual Grave del hospital, por lo que cada paciente tiene un plan de trabajo adecuado a su situación para llegar a un nivel de autogestión que le permita volver a interactuar socialmente.

Con el aval de la experiencia

Gonzalo Haro, psiquiatra y responsable del Programa de Patología Dual del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, ha destacado que las conclusiones de la tesis de Abel Baquero se refuerzan con su propia experiencia. “El colectivo de exclusión social presenta con frecuencia una pésima salud mental. Ésta se encuentra deteriorada porque no es saludable vivir en esas condiciones, Sin embargo, en ocasiones es la patología mental la que les llevó a vivir en la calle”. El estudio enfoca el problema al comparar a los excluidos con los pacientes más aislados del sistema sanitario, “los que presentan patología dual, y que son adictos que se complican con enfermedad mental o enfermos de salud mental que se complican con adicción… y muchos acaban en la calle”.

Haro ha destacado la necesidad de integrar y apoyarse en todos los recursos disponibles. Según él, la tesis de Baquero y su actividad sanitaria profesional “han permitido dar el gran paso de la integración en un mismo recurso (la minirresidencia de la Fundación Padre Ricardo) de valores sociales y de caridad (dar un hogar al desamparado) con otros científicos, como la eficiencia en el tratamiento farmacológico y terapéutico”. En su opinión, esa sinergia también significa una reducción de costes y una mejora de la calidad asistencial.

La estimulación cerebral profunda es útil en depresión.

 

 

 

PSIQUIATRÍA/Área Científica/Especialidades.

EN 8 PACIENTES CON DEPRESIÓN MAYOR REFRACTARIA
FUENTE: HTTP://PSIQUIATRIA.DIARIOMEDICO.COM

La estimulación cerebral profunda es útil en depresión.

Investigadores del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona, han publicado enJournal of Neuropsychopharmacology resultados en ocho pacientes con depresión mayor refractaria con electrodos bilaterales conectados de manera permanente a un neuroestimulador.

Victor Pérez Sola y Dolors Puigdemont Campo,del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo.(Rafa M.Marín)

La colocación estereotáctica intracerebral de electrodos bilaterales conectados de manera permanente a un neuroestimulador es útil en el tratamiento de la depresión mayor refractaria. Un equipo del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona, publican sus resultados en ocho pacientes con esta técnica en el último número deJournal of Neuropsychopharmacology. El proyecto ha sido financiado por el FIS y el Cibersam. Comenzó en 2007, con la intervención del primer enfermo mediante la misma técnica quirúrgica que se utiliza en enfermedad de Parkinson, dolor neuropático y trastornos del movimiento graves, aunque implantando los electrodos en otras zonas del cerebro. Está indicada para aquéllos que no han respondido al tratamiento antidepresivo.
“Normalmente son enfermos crónicos, que llevan años con mala calidad de vida. La técnica se propuso hace cinco años para este tipo de enfermos y ya se han publicado cinco series de pacientes, con datos muy parecidos a los nuestros: entre el 50-60 por ciento de ellos mejoran con este tipo de técnicas, lo que puede considerarse un éxito, porque son muy resistentes”, ha explicado Víctor Pérez, director de la Unidad de Psiquiatría de la Santa Cruz y San Pablo y coautor del artículo.
“El enfermo está estimulado de forma crónica: hay pacientes estimulados desde hace más de cuatro años, con buena tolerancia y sin ningún problema”
La técnica consiste en la colocación de electrodos en Cg25, el área subcallosa del cíngulo. Tras efectuar una resonancia y localizar esta zona, se realizan unos trépanos de un centímetro de diámetro y se colocan los electrodos por vía estereotáctica con la ayuda de electrofisiología. Los dispositivos están conectados por vía subcutánea a una pila, situada habitualmente en el abdomen, que envía unos 120 impulsos de 4,5 voltios a cada uno de los dos hemisferios cerebrales.
“El enfermo está estimulado de forma crónica: hay pacientes estimulados desde hace más de cuatro años con muy buena tolerancia y sin ningún problema. Los enfermos se quejan de molestias del cable subcutáneo, aunque el único problema relativamente importante es que las baterías duran un año y pasado ese plazo deben cambiarse mediante una pequeña intervención quirúrgica abriendo el bolsillo del abdomen”.
También en AlzheimerHasta ahora, los cirujanos de este centro han intervenido a un total de 150 enfermos mediante esta técnica, diez de ellos con depresión. Los esfuerzos se dirigen ahora a ampliarlo a trastornos de la conducta alimentaria, trastorno obsesivo compulsivo y, mediante datos todavía preliminares, a enfermos de Alzheimer. El coste de cada intervención ronda los 25.000 euros por lo que, en su opinión, la técnica está indicada para casos muy seleccionados.
“En realidad, la técnica inhibe una zona del cerebro, manipulando la función de una región muy pequeña, en torno a un centímetro cúbico, que no puede realizarse con fármacos o con técnicas más antiguas como el electrochoque. La mayor ventaja es que no se lesiona el cerebro: hasta ahora, en lesiones mentales graves como depresión o trastorno obsesivo compulsivo se entraba en el cerebro y se cortaban los circuitos, por lo que el paciente tenía una lesión de por vida. Esta es una lesión reversible en la que puede manejarse, mediante la estimulación, tanto su intensidad como el tamaño de la lesión que quiere inducirse eléctricamente”.
(International Journal of Neuropsychopharmacology DOI:10.1017/S1461145711001088).
El enfermo está estimulado de forma crónica: hay pacientes estimulados desde hace más de cuatro años, con buena tolerancia y sin ningún problema.